martes, 30 de octubre de 2012



Las grandes compañías farmacéuticas pasaron por los tribunales de
EEUU, acusadas de prácticas fraudulentas. Ocho de dichas empresas
han sido condenadas a pagar más de 2,2 billones de dólares
de multa. En cuatro de estos casos las compañías farmacéuticas
implicadas –TAP Pharmaceuticals, Abbott, AstraZeneca y Bayer–
han reconocido su responsabilidad por actuaciones criminales que
han puesto en peligro la salud y la vida de miles de personas1.
¿Cuáles son esas actuaciones? ¿Quién recibe sus consecuencias?
¿Qué mueve a las compañías farmacéuticas a actuar de tal forma?
¿Qué respuestas están teniendo lugar ante esos abusos y cuáles
deben producirse aún? En este Cuaderno estudiaremos las actuales
estrategias de esta industria y el impacto directo que éstas tienen
en la forma en que concebimos la salud y la enfermedad y en
los recursos que tenemos para promocionar la primera y prevenir o
curar la segunda.

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